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La Universidad de Alicante recupera el político republicano Julio Just “el eco del exilio” tras 60 años olvidado

El Archivo de la Democracia digitaliza la correspondencia del que fuera ministro durante la II República antes y después de su exilio a Francia

VALÈNCIA, 12 (EUROPA PRESS)

Cuando llegaron al Archivo de la Democracia de la Universidad de Alicante, hacía más de 60 años que permanecían cerrados a cal y canto. Los tres baúles, dos de metal y uno de madera, de grandes dimensiones, estaban intactos, solo algo ajados por el transcurrir de los años, a pesar de que contenían el valioso legado documental de Julio Just Gimeno, político valenciano, republicano, escritor y periodista que fue ministro de Obras Públicas durante la II República y ostentó otros cargos durante su exilio en Francia.

Al abrir los baúles se pudo escuchar “el eco lejano de los llantos por el exilio, de los lamentos por una guerra perdida, de las negociaciones del gobierno de una república inexistente, pero también el sonido de los aplausos tras los discursos y arengas, los ánimos a los compañeros de un destino lejos de casa y las risas de los familiares que le acompañaron hasta el final”, expresa en un comunicado el director del Archivo de la Democracia de la UA, Emilio Rosillo.

Este tesoro llegó al campus de Sant Vicent del Raspeig en el verano del 2022 de la mano de Antonio Just Pellicer, hijo del ministro. Abrirlos supuso “una pequeña odisea, además de una verdadera intriga”, ya que la documentación se encontraba muy desordenada, con suciedad y signos de haber sufrido humedad, atacada por bibliófagos y lepismas, con restos de excrementos de roedores…

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Requería de una desinfección, desinsectación y limpieza urgente, unas tareas que revelaron cartelas de legajos y títulos de carpetillas que decían “guerra de España”, “correspondencia”, “masonería” o “traducciones”. “La curiosidad iba en aumento por conocer su contenido, por conocer del todo a Julio Just”, relata el director del archivo, que ha participado en esta labor de recuperación junto a los técnicos Raquel Rico y Agustín Pérez.

Tras la desinfección llegó la laboriosa tarea de clasificación. La documentación que estaba más ordenada era la referente al ámbito personal, como acreditaciones, salvoconductos, material escolar de sus hijos, recibos y facturas e informes que le enviaban desde España los servicios de información y de espionaje como ministro y vicepresidente en el exilio.

CARTAS CON MARTÍNEZ BARRIO

La parte más destacada del resto de documentación es la correspondencia, los artículos, los discursos y textos autobiográficos, que se ha digitalizado con la ayuda de los fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de 2022 para la digitalización y descripción de fondos documentales. El resultado final son más de 15.000 imágenes y 942 registros de descripción. De ellos, 787 son de la serie ‘Correspondencia’ y el resto de ‘Discursos’ y de ‘Artículos y otros escritos’.

Destaca la correspondencia con conocidos políticos como Victoria Kent, el exalcalde de Alicante Lorenzo Carbonell, el expresidente Rodolfo Llopis o el presidente de la República Diego Martínez Barrio, junto a otras en las que entra en contacto con exiliados y compañeros de campos de concentración.

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Como ejemplo de estas misivas, las que recibió del abogado valenciano Emilio Valldecabres. Su hermano Onofre es el que escribe a Just y le remite todas las cartas que Emilio envía a su familia desde prisión y donde cuenta las palizas, las torturas y la miseria que sufre durante esos meses.

INTENTO DE HUIDA QUE ACABÓ EN LA CÁRCEL

En una de ellas cuenta su intento de huida a través del puerto de Alicante: “Cuando íbamos a embarcar aparecieron tres buques nacionalistas e intimaron al barco francés para que se fuera. Entraron al día siguiente las tropas italianas y esa noche la pasamos en el puerto entre llantos, desesperaciones, suicidios… una noche infernal, desesperante, dantesca, pasada en un rincón de uno de los muelles donde apenas cabíamos las veinte mil personas (…)”.

Seguidamente, relata esta misiva, le llevaron a la cárcel de Orihuela en un vagón de ganado “lleno por cierto de excrementos”, junto a unas 90 personas: “Solo podíamos estar de pie asfixiándonos de calor y de sed. A los dos días vinieron a por mí y a las doce de la noche en unión de otros salimos esposados de dos en dos y atados unos con otros y custodiados por varios falangistas con fusiles ametralladores que nos daban a entender que por el camino nos picarían”.

Otro conjunto de documentos es el relativo a sus escritos y creación literaria, al que se suman una serie de textos autobiográficos. Entre ellos figuran los informes sobre la resistencia de los maquis o los abundantes informes encriptados. “Un material realmente curioso, pues venían acompañados con el criptosistema para descifrar su contenido”, resalta el director del archivo.

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SU MANDIL MASÓNICO, EN EL FONDO DE UN BAÚL

Pero entre toda esta documentación aún quedaba “una última sorpresa”: “En el fondo de un baúl, enterrado entre kilos de documentos, informes, guías de viajes, libretas escolares, cartas a presidentes y ministros, testimonios de exiliados, aguardaba un último conjunto de documentos especialmente curioso. Un sobre arrugado y macilento contenía un tesoro escondido con toda la documentación sobre masonería acumulada por Julio Just durante su exilio en Francia su banda de masón y su mandil masónico de extraordinaria belleza y simbolismo”.

“El fondo de Julio Just es un verdadero descubrimiento. Un recurso y una fuente histórica de primer orden que permite el estudio académico de una etapa tan convulsa y de una figura clave en la historia reciente de España. El fondo documental de Julio Just trae consigo años de lucha por la democracia, trae consigo desilusiones, pero también trae mucha esperanza según sus propias palabras”, expone el responsable del Archivo de la Democracia.

Julio Just nunca volvió a España y murió el 30 de octubre de 1976 en París, tras lo que fue enterrado en Port-Vendrés. En su tumba se volcó tierra de Valencia, tierra como la que se encontró en un sobre cerrado en uno de los baúles que le envió algún allegado para que se sintiese más cerca de su hogar.


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